He estado toda la mañana diciéndome a mí misma que no iba a sucumbir a lo fácil y no iba a hablar de la muerte de Michael Jackson. Shame on me! Porque al final el tema estrella de los últimos días en la red me va a venir de perlas para hablar de algo que lleva tiempo rondando mi cabeza, más que el desmembramiento de la muerte de una persona por parte de los medios de comunicación.
Sin duda alguna, esta muerte traumática, admito que para mí también, va a marcar un antes y un después en la historia de las Ciencias de la Información. Este hecho ha sido la prueba de fuego, la batalla final en la que las redes sociales han vencido a los medios tradicionales. La noticia de la muerte del cantante estaba antes en Twitter y Facebook que en ningún otro medio de comunicación, ni agencias, ni medios digitales. Su entrada en la Wikipedia se actualizaba apenas una hora después de que saltase la noticia. YouTube capaba la reproducción de sus vídeos más famosos y no permitía embeberlos a causa de la avalancha de tráfico que provocaba la noticia. Sin duda, no hay que ser muy perspicaz para llegar a la conclusión de que la Era Digital de la información se ha consolidado y está derivando inevitablemente a un acceso más personalizado de la información.
Esta última reflexión es la que me ha llevado al título del post, porque la inmediatez de las redes sociales, en especial de Twitter, puede hacer que le digamos adiós a los readers de RSS. Si además tenemos en cuenta que casi todos los medios digitales ya tienen su usuario en la red de microblogging más famosa del mundo, puede que pronto asistamos a la sustitución de los feeds de noticias por los contactos a los que seguimos en Twitter.
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