La publicidad también existe en la elección de los invitados a los programas televisivos

La publicidad también existe en la elección de los invitados a los programas televisivos

Hoy tenemos con nosotros a… La semana que viene visitará nuestro plató…. Frases que no están hechas al azar. Que guardan en los puntos suspensivos las claves de la publicidad. Y si no que se lo digan a Hugh Jackman, que visitará esta noche el programa de la cadena Cuatro, El hormiguero. El actor australiano está de moda ahora con el estreno de la película sobre su personaje en el equipo de X-Men, Lobezno, y eso lo saben las televisiones del mundo. Se podría pensar que la filosofía de aquellos que se encargan de elegir a los invitados de los programas se basa en que si un personaje está en boca de todos, hay que llevarlo al programa para ganar audiencia. Y la verdad es que no nos despistaríamos mucho.

Tanto el personaje, en este caso el actor, como la cadena se benefician. Se convierten en “animales simbióticos” que no logran sobrevivir el uno sin el otro. Hugh Jackman consigue en esta relación publicidad para su película y para él mismo como actor para futuros trabajos. Cuatro, en este caso, conseguirá que esta noche el número de espectadores que seguirán su programa de prime time aumente en cuotas nada reprochables, seguramente. Los ya asiduos al programa de Pablo Motos no se perderán otro capítulo de humor, actualidad y curiosidades. Los seguidores del actor incrementarán la cifra de los anteriores hasta lo más alto, intentando combatir la contraprogramación. Parece una apuesta segura para el medio.

Si analizamos la larga lista de invitados de los programas que vemos, todos se identifican con el ejemplo de esta noche. Personajes de actualidad que pasan de una cadena a otra hasta que acabamos con información de ellos hasta en nuestros sueños. Así es la publicidad. Repetir hasta la saciedad y conseguir así que todos lo conozcan. De buenas a primeras, no hacemos más que ver a tal o cual cantante en los programas de televisión, ya sean de mañana, tarde o noche. ¿Por qué? Es fácil. Acaba de sacar un disco y tiene que promocionarlo. Con los actores pasa exactamente lo mismo. Nueva película de Lobezno equivale a aparición del actor en los programas de televisión.

Y el ejemplo de los actores de Mentiras y gordas muestra que el “invento” funciona. Además de tratarse de una película con un reparto que prometía mucho movimiento en las taquillas de los cines, la publicidad que le dieron los actores visitando programas como el de Pablo Motos podría pensarse que ayudó bastante. Los genios de la publicidad digamos que “se las saben todas” y si siguen realizando promociones será porque funciona. Ayer tuvimos a Nek, hoy a Hugh y pronto a la jovencita Hanna Montana. Así que ya lo sabemos, objetos promocionales y programas de las cadenas seguirán unidos de por vida. O por lo menos, hasta que la publicidad invente otra cosa cuando la promoción deje de ser rentable.

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