Frente a la competencia: especialización

Frente a la competencia: especialización

Ya sabíamos que la competencia estaba entre nosotros, pero como personas de “buen pensar” -tengo fe en que somos buenos- tratamos de olvidar ese aspecto “oscuro” de las relaciones humanas -y no tan humanas- para vivir más felices. ¿Quién va a querer estar preocupado pensando en todos los que pueden estar a nuestro alrededor queriendo lo mismo que nosotros? Sería una locura. Sin embargo, tampoco podemos vivir en un mundo donde todo es color de rosa y donde nadie tiene que competir con otros por lo suyo. En el mundo de los medios de comunicación la competencia es aún mayor si lo pensamos. Nosotros tenemos que luchar por conseguir nuestras metas, pero ellos tienen que pelearse por algo muy difícil, captar al mayor número de espectadores, lectores u oyentes. Y esto no es nada fácil.

La metamorfosis mediática entra entonces en juego. En la televisión, por ejemplo, se han sucedido muchos cambios desde hace unos años hasta hoy. Tanto en reinventarse en cuestiones tecnológicas como en tratamiento de contenido. La televisión lo ha hecho todo. Esta mañana, periódico en mano, he podido leer que las cadenas definían un estilo propio. Y es cierto. Cuando queremos ver algo cultural, ¿en qué botón pensamos del mando? O cuando nos interesa despejarnos y divertirnos un poco con algunas bromas, ¿cuál es la cadena que se nos pasa por la cabeza? Creo que las respuestas a estas preguntas están claras. O al menos, no nos equivocaríamos mucho.

Especializarse es algo natural. Lo hacemos desde pequeños. Crecemos y elegimos a qué queremos dedicarnos en la vida. Nuestra especialización profesional. Y en nuestros gustos también nos especializamos. A quien le guste la fotografía, con el tiempo será un especialista si estudia la materia y la practica. Podemos decir entonces que la tele es “tan natural como la vida misma”. Ella sabe que nosotros vivimos con la especialización y sabe que para entrar en nuestras costumbres y actividades diarias debe especializarse. Por eso, cada cadena sigue una tendencia temática que la lleva a dirigirse a ciertos tipos de consumidores. Y no quiero hablar aquí de cuestiones políticas ni mucho menos. Estoy hablando de los contenidos y el estilo.

Ver TVE2 nos indicará que esa persona busca temas más culturales y de calidad intelectual. Si buscamos un lado más ocioso, que roce el morbo en muchas ocasiones, la cadena estrella es, según podía leer en el periódico, Telecinco. Es cierto, los realities más famosos y exitosos se han emitido por esa cadena. Gran Hermano, con sus ya innumerables ediciones es un buen ejemplo de todo esto. Antena 3, sin embargo, es conocida por su interés por la ficción. Miniseries producidas por la propia cadena, series nacionales, películas en sesiones de Cinematrix, El peliculón y demás, llenan la programación antenatrestera. Cuatro también tiene afición por las series pero se centra más en el suspense y el miedo. La nueva serie española Hay alguien ahí lo demuestra. Las risas y la ironía parten sin duda alguna de La Sexta. La tira, Estados alterados Maitena o Sé lo que hicisteis… son programas de la cadena.

¿Es efectiva la especialización? Yo lo veo y creo que es una forma genial de conseguir tu sitio en la oferta del mercado audiovisual sin pago. La programación en medios que sí son de pago es precisamente así, especializada de acuerdo a cuestiones geográficas o de temática y las personas pagan por verlo de esa manera. Canal Plus o la televisión de ONO ofrecen este servicio, ¿por qué no iba a funcionar en la televisión gratuita? Hay tantos gustos como colores en el mundo y la mejor forma de satisfacerlos a todos es que cada cadena se reparta la tarta de audiencia por sectores temáticos. Un poco para todos y todos tan contentos.

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