Fuera de la parrilla y sin final por la crisis

Fuera de la parrilla y sin final por la crisis

El mundo de la televisión es un lugar de riesgo. Un día, un programa lanza su estreno y al poco tiempo puede estar grabando su última emisión. La vida en pantalla perdura lo que diga el presupuesto y la audiencia. La situación es peor si hablamos de las series televisivas, que llevan una trama, una historia que engancha a los espectadores y que, de buenas a primeras, un día dicen adiós sin apenas dar explicaciones. Las cadenas deciden que ya no las quieren o pueden tener en su programación, que no les sirven y las quitan. Se convierten así en productos desechados.

¿Pero qué pasa con el final? ¿Cómo sabemos el desenlace de la serie? Mientras que a otros productos los tenemos hasta en la sopa con las temporadas eternas y las incansables reposiciones que nos hacen las diferentes cadenas, una serie como la norteamericana Firefly tiene una vida de tan sólo 14 episidios, de los cuales tres de ellos ni siquiera vieron la luz del estreno. Los espectadores se quedaron a medias. De Joss Whedon,  creador de éxitos como Buffy cazavampiros o Angel, la serie pone las miras en un mundo futurista, concretamente el año 2517, pero con fuertes influencias del western. Esta original propuesta, sin embargo, no consiguió atraer a los fans y su final se apresuró. La cadena Fox, que la compró, no la promocionó como debía y la audiencia en televisión no fue para nada aceptable para los directivos de la cadena. Los espectadores no le hicieron mucho caso los viernes por la noche en la televisión, pero cuando decidieron sacar los catoce episiodios en formato DVD, la actitud fue totalmente distinta. Firefly se convirtió en todo un éxito de ventas y llegó al cine, con la adaptación llamada Serenity.

Otra serie que le sigue de cerca en cuanto a récord de final prematuro es Freaks & Geeks, otro producto original de Estados Unidos y que se emitió en nuestro país por las tardes en la cadena pública TVE2. De una duración un poco mayor, dieciocho capítulos, la serie de adolescentes contaba con un reparto excepcional y muy buenas críticas. A pesar de ello, su desenlace quedó en el tintero y la serie no llegó ni a la segunda temporada, incrementando la lista de las series de culto sin un final.

Los cambios continuos en el horario de emisión debido a la contraprogramación acabaron por matar a estas series que pasarán a la historia. La crisis tanto en audiencias como en capital ahoga a las pequeñas producciones y las cadenas tienen que “poner el cartel de liquidación” en su programación. Algunas aún se pueden ver, volviéndonos a quedar con la duda de qué pasa al final, claro. Éste es el caso de Los 4.400, que Cuatro está emitiendo los domingos de madrugada. Pensada en principio como una miniserie, la emisión norteamericana cuenta la historia de varias personas abducidas por extraterrestres y que cuando vuelven ocurren fenómenos extraños y ha aguantado en antena cuatro temporadas, dejando un final abierto.

El peligro de la muerte anticipada continúa acechando a los seriales actuales. Reaper, la serie de la cadena norteamericana CW, ha visto peligrar su vida en antena este último año después de pasar una primera temporada “justita” en audiencia. En España tuvo su estreno en la Sexta a principios del año pasado y actualmente no se emite. Parece estar, como muchas otras series, a expensas de lo que ocurra por las tierras norteamericanas. El entretenimiento televisivo más común, los seriales, necesitan ayuda. La crisis ha llegado también hasta las mini producciones y la audiencia es uno de los principales jueces en el veredicto de su permanencia en pantalla. A veces es un juez duro, pasando las series al olvido anticipado, y en otras, las conduce hasta la permanencia como series de culto.

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