El nuevo invento de las redes sociales es genial. Ya se acabó aquello de pasarle las fotos por CD o por un pen drive a los amigos. Ahora, lo que se hace es colgarlas en nuestro perfil de Tuenti o Facebook nada más llegar de la fiesta. Si no estás en alguna de estas redes sociales, “no existes” o estás anticuado. Si no actualizas a menudo, no eres popular porque no tienes visitas a tu perfil. Es lo mismo que en el mundo no cibernético: las amistades hay que mantenerlas para conservarlas, de lo contrario, como en el perfil de la red, no te visitan. Las nuevas redes se han convertido en la nueva realidad. Son el traslado de las relaciones sociales y profesionales habituales hasta el mundo de las nuevas tecnologías. Al fin y cabo, son comunicación. Todo se dice a través de las redes y además, de forma masiva.
Y en esta comunicación global, ¿cómo iba a faltar la televisión? El medio audiovisual por excelencia ha visto en la nueva forma de comunicarse un filón de oro. Ya no tiene que buscar la franja horaria de más audiencia porque en Internet no existe el reloj. Todo se puede ver en cualquier momento y se puede llegar a muchos más espectadores. Pero, ¿para qué son útiles las redes? Pues al ser como telerañas que ponen en contacto a una gran cantidad de personas, para los concursos de televisión.
Afortunados los seguidores de los reality porque han ampliado su oferta. Mandar mensajitos con el teléfono móvil para salvar a los concursantes del despido de su programa se suma ahora a la posibilidad que ofrecen estos nuevos puntos de conexión social, escribiendo lo que pensamos en el “muro” del perfil o creando eventos de movilización masiva para apoyar la permanencia de quien nos guste en el programa. Y además es de lo más fácil.
Factor X, Gran Hermano, Fama a bailar, Pekín Express, Eurovisión y una infinidad más de programas españoles y extranjeros están en la lista de “ciudadanos” de Facebook. Otros tantos están en redes como Tuenti. Hasta el famoso show norteamericano de Oprah tiene su lugar en Facebook. Allí, los amantes de los programas se convierten en los héroes a caballo que defienden a los “desvalidos concursantes” que están a merced de la decisión del jurado o de la opinión pública. Comentan unos con otros sus afinidades o desacuerdos. Se convencen unos a otros para votar las salidas de concursantes y sobre todo, la red permite que se conozcan personas distantes quizás geográficamente, pero cercanas en gustos y pensamientos. Ni las campañas de los políticos en época de elecciones tienen tanto “calado” en usuarios/espectadores como estos programas. Las redes sociales lo magnifican todo.
Asimismo, habría que preguntarse quién está detrás de toda esta movilización. ¿Serán los programas los que aprovechan las posibilidades del auge de las redes sociales? ¿O estarán detrás los mismos familiares o fans de los programas? La verdad es que en la mayoría de las ocasiones si buscamos el creador del perfil “Fama a bailar” o “Gran Hermano”, por ejemplo, encontramos que son jóvenes apasionados del concurso que crean un club de fans. Sin embargo, ¿podemos estar seguros de que no es una estrategia televisiva para ganar audiencia?
Lo que está claro es que gracias a las redes sociales la extensión de los concursos y programas de la televisión es global y la audiencia se refuerza. Encuentra un “micro mundo” donde se siente cómoda y donde tiene poder para convencer a los demás de sus opiniones. En las redes tiene voz. Y además una voz enorme; aunque ¿es libre de la manipulación de las productoras?
Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URL
10 Junio 2009 a las 8:59
redes sociallllleeeeeeeeees