Con la entrada de año también comienza la recta final de la carrera a los Oscars. Los globos de Oro, que acaban de ser entregados, no han dejado indiferentes. Una buena noticia es que la cinta de Woody Allen sobre la ciudad condal, ha ganado el premio a la mejor comedia, aunque sus actores,(Bardem y Cruz) que optaban a los premios de mejor secundario en sus distintas categorías, se vinieron de vacía a casa.
En un año que, en mi opinión, no esta dejando grandes títulos para la posteridad, sí se está viendo que los estudios de cine han decidido apostar claramente por las grandes producciones. Ahí está Walt Disney y su campaña para que Wall-E sea nominada a mejor película, un honor nunca alcanzado hasta ahora por una cinta animada. O Warner Brothers, que está dándolo todo por Batman: el caballero de la oscuridad, con el fallecido Heath Ledger a la cabeza en las quinielas a mejor actor de reparto. Paramount, por su parte, se unirá al grupo con Iron Man junto con su actor Robert Downey Jr.
Después del año pasado, cuando el cine independiente triunfó con títulos como No es país para viejos o Pozos de ambición, esta vez los estudios quieren poner éxitos de taquilla a la carrera y recuperar el protagonismo perdido en la última edición. Además, los recortes en la división de cine independiente también ha ayudado a este giro comercial al que tan acostumbrados nos tienen los Oscars, donde parece que se que el cine independiente y el comercial tengan una suerte de sistema de alternancia política como en los tiempos de la Restauración.
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