¿Qué nos permiten las nuevas tecnologías?

El cine documental, operando con diferentes tecnologías más o menos sofisticadas ha estado presente desde el nacimiento del cine. No es exagerado afirmar que  ha contribuido en  forma importante al enriquecimiento de las memoria nacionales.   El camino de estos más de 100 años de desarrollo tecnológico ha estado marcado varios hitos importantes.  Este desarrollo estuvo estrechamente ligado en el caso del cine documental con la construcción de equipos cada vez más livianos y pequeños y que permitieran la grabación simultánea de imagen y sonido sincronizados.     Lejos están los tiempos de los armatostes (armatostes geniales por lo demás) que acarreaban los camarógrafos de Lumiére,  Flaherty o Ziga Vertov.  O las cámaras portátiles a cuerda que solo permitían tomas de no más de 20 segundos con las que Joris Ivens hizo sus primeras películas mudas.    Hay que darse cuenta de que el cine sonoro nació en 1929, pero que el sonido para los documentales solo se podía grabar en estudios después de la filmación. Es recién a  finales de los años 50 que aparecen las posibilidades de grabar sonido magnético en terreno y algunos años después sonido sincrónico con la cámara… Y luego aparece el video y la digitalización con la posibilidad de grabar imagen y sonido con una perfección creciente.

El desarrollo de las nuevas tecnologías está revolucionando el mundo audiovisual ya que abarata el precio del material técnico. Esta ventaja, unida a una buena idea y la suficiente tenacidad para buscar una financiación básica, aumenta las posibilidades de todo aquel amante del género documental que desee materializar un proyecto.

¿Qué nos permiten las nuevas tecnologías?

1.Equipos más livianos y pequeños: Menos intervención

2.Calidad de imagen profesional más barata

3. Calidad de sonido profesional más barata

4. Mayor rapidez y facilidad en el montaje no lineal. Más equipos al alcance individual.   O sea con poco presupuesto y ciertos conocimientos técnicos podemos lograr una imagen y un sonido, cercano sino igual, al nivel profesional.

Con la excepción de temas de rabiosa actualidad, la producción de documentales para televisión es residual en los presupuestos de las televisiones. Las cadenas privadas sólo participan en la producción de documentales si se trata de temas muy escabrosos (tipo cámara oculta u otros escándalos) o de rabiosa actualidad (atentados del 11-M, etcétera) .Y las cadenas públicas tienen la conciencia de que forma parte de sus obligaciones aunque no todos los canales tienen una estrategia a medio y largo plazo. Suelen dedicar una parte de sus presupuestos a la compra de programas y otra a la coproducción, con lo que se cubren los huecos de sus parrillas de programación y de sus obligaciones.

Por lo tanto  es necesario desarrollar la imaginación para producir barato, para tener buenos proyectos y para realizar coproducciones que financien los presupuestos. Las nuevas tecnologías permiten ahora que una sola persona, pueda dirigir, producir, escribir el guión, grabar y editar su propio programa con una calidad aceptable, estándares próximos a broadcast. Así que lo que se necesitan son buenos proyectos y gente con tenacidad para llevarlos a cabo. Todo esto va a revolucionar el mercado de la televisión y sobre todo del documental, al ofertarse buenos productos a precios muy competitivos.

En definitiva, la tecnología está abriendo un campo nuevo al documental que nos va a permitir contemplar un florecimiento del género en fechas próximas y lo único que se necesita son buenas ideas que llevar a cabo.

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